Jimmy Butler, de la calle a los Bulls

Entre los grandes titulares del draft, los posibles debates de ganadores y perdedores, los traspasos y la esperanza depositada en las jóvenes estrellas, al final de la primera ronda se cuela el nombre de Jimmy Butler.

Sin hacer excesivo ruido, casi como si se tratara de Mr. Irrelevante (la última elección del draft de la NBA), ha sido la elección de los Bulls. Elnº30, el último de la primera ronda. Butler, cuya historia recuerda a la de Michael ‘Big Mike’ Oher, bien podría protagonizar una película de Hollywood. Su vida da para mucho. Todo un ejemplo de superación.

Cuando apenas tenía 13 años, su madre le echó de casa. “No me gustan tus pintas, vete”. Esas son las últimas palabras que Jimmy recuerda haberle escuchado a su madre, según cuenta en un reciente artículo en Espn. Jimmy pasó a vivir en la calle durmiendo también en casas de algunos amigos. Su meta era sobrevivir. Esa fue la historia de su vida con el baloncesto como gran aliado. Gracias al basket conoció a Jordan Leslie, un chaval del instituto con el que congenió tras retarle a un concurso de triples. Michelle, la madre de Jordan, acogió a Jimmy Butler pese a que ya tenía cuatro hijos.

Una historia muy similar a la de Oher, cuya vida se llevó a la gran pantalla con Sandra Bullock liderando el elenco de protagonistas de ‘El lado ciego, un sueño posible’ y Quinton Aaron representando al ahora jugador de fútbol americano de la NFL.

Fue la primera vez que Jimmy se sintió querido. Con un hogar y una familia apoyándole, se centró en el baloncesto. Pronto destacó en Tomball High School. Se convirtió en el capitán de los Cougars y luego, tras jugar en Tyler Junior Collge y firmar partidos de 30 ó 40 puntos como algo habitual, decidió aceptar la oferta de Marquette “por razones académicas” descartando otras opciones como Kentucky, Clemson, Mississippi o Iowa State.

El cambio ni fue fácil: muchos minutos en el banquillo y un entrenador muy exigente. Poco comparado con el drama de verse viviendo en la calle a los 13 años. Se ganó la confianza de su técnico y en la 2010-11 ya le seguían los ojeadores de la NBA. Marquette le retiró su 33 y entre lágrimas, Butler lo dejó claro: “Siempre han dudado de mi.

Mi madre, en el colegio me decían que era bajito y ahora dicen que puede que no salga en el draft. A mí me han enseñado que todo es posible y lo que más me motiva es que alguien dude de mi”.

Chicago no lo ha hecho. Ha apostado por él para unirse a unos jóvenes Bulls que han sido la gran revelación de la temporada… y también la gran decepción de la final del Este. En Chicago confían en él. Creen que puede aportar desde el primer día. “Nos encanta su versatilidad”, ha dicho Gar Forman, ejecutivo del año junto a Pat Riley. Y él llega con ganas para jugar a un entrenador como Tom Thibodeau.

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