Murray vence a Nadal en el Masters 1000 de Toyko

Rafael Nadal nunca en su carrera ha conseguido revalidar un título lejos de la tierra batida. Tampoco en Tokio, donde cedió el trono a un Andy Murray que superó al balear en tres sets. Se trata del cuarto título de la temporada y el vigésimo de la carrera del escocés.

Como ya ocurriera en Rotterdam 2009, el único duelo entre Rafa Nadal y Andy Murray alejado de Grand Slam, Masters 1.000 y Copa Masters, el britñanico se impuso en Japón al español por un marcador global de 3-6, 6-2 y 6-0 tras dos horas y dieciseis minutos de juego en un choque disputado sobre el cemento del Ariake Colosseum. El partido comenzó con un Nadal enchufadísimo y acertado al servicio, dando buena cuenta de porqué sólo había encajado un break en su camino hacia la final.

l partido comenzó con un Nadal enchufadísimo y acertado al servicio, dando buena cuenta de porqué sólo había encajado un break en su camino hacia la final. Su solidez y confianza se trasladaron a los juegos al resto, logrando una ruptura a las primeras de cambio y poniendo tierra de por medio desde los primeros intercambios. Mientras Murray se desesperaba -pasan los partidos, pero sigue teniendo la batalla moral perdida ante Rafa-, Nadal sumaba puntos en su casillero con ese temple que caracteriza a los campeones.

El escocés intentó un ‘Plan B’ metiéndose en pista y golpeando muy plano, táctica que le llegó a gozar de una bola de break que sin embargo no la supo/pudo materializar. Una bombona de oxígeno que acabaría por consumirse debido al juego variado de Nadal, que no firmaba dos puntos iguales y acabó desmoralizando a su rival. Pasados los tres cuartos de hora de acción, el primer set subía al casillero del primer cabeza de serie.

El partido ganó en calidad e intensidad a medida que iba madurando, sobre todo porque Murray confió en la remontada, empresa que nunca había llevado a buen puerto ante Nadal. El británico se metió en pista, soltó el brazo e imprimió una velocidad más tanto a la pelota como al choque.

Su servicio comenzó a funcionar y la defensa de Rafa comenzaba a no ser suficiente para tener la iniciativa. El premio a su buen hacer llegó a modo de break en el cuarto juego, ratificado a continuación tras salvar cuatro bolas de ruptura (0-40 incluído, resuelto con tres ‘aces’ a más de 200 km/h). Su transformación le hizo apuntarse con autoridad y un nuevo break el segundo acto y forzar el tercer y definitivo set. Un set que pronto se quedó sin historia.

Un nuevo break de Murray a las primeras de cambio abrió en el juego de Rafa una brecha incurable. El balear pareció cansado, desdibujado y sensombrecido ante un escocés que brillaba con luz propia. Su revés fue el de las grandes citas y la varita mágica que le permitió rubricar un triunfo soñado.

Rafa acabó el duelo encajando un ‘rosco’ en contra -consiguiendo sólo firmar cuatro puntos-, algo que no ocurría desde el torneo de Doha ante Lukas Lacko.

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