Terol se convierte en campeón del mundo

Esta semana vamos a centrarnos en el campeón del mundo de 125ccc, un chico de Alcoy que tras años persiguiendo este sueño lo ha logrado de manera muy merecida y siendo fiel a un estilo de trabajo y esfuerzo, de la mano de un Jorge Martínez Aspar que le ha llevado muy bien para conseguir el objetivo.

Nico Terol alcanzó la gloria. Tardó en llegar pero fue de forma cálida, pese al frío y las gotas de agua que intentaron enturbiar su día. En casa, ante sus paisanos, Nico entró en el Olimpo del motociclismo. No era de los privilegiados a los que el deporte regaló una carrera sobre raíles. Fue paciente y al final llegó la recompensa. Por el camino, un trabajo extenuante.

El título lo aguardada, no había prisa. Pudo haber llegado en Sepang, pero no era el día marcado. Los nervios lo anestesiaron. Había que esperar a Valencia. ”A todo o nada”, había anunciado Nico, algo más tranquilo pese a que las condiciones eran una trampa para él.

Esta vez no hubo nervios, sólo paciencia. Y así alcanzó la corona. La número 36 para España en este deporte que inauguró Ángel Nieto hace ya cuatro décadas. Terol lo merecía, no podía fallar. Pero en el ambiente pendía intranquilidad.

En un estadio, el del Ricardo Tormo, algo vacío, los nervios se la jugaron al que nada tenía que perder. Johan Zarco, perseverante, algo extravagante en sus maniobras y agresivo hasta el paroxismo en muchas de las carreras, había hecho bandera de su regularidad. Pero en el ataque definitivo falló.

Fue pronto. El francés se fue al suelo en la tercera vuelta. Caminaba en quinta posición, buscando una remontada para colmar sus aspiraciones de victorias. Por detrás, Terol se fajaba más contra su cabeza que contra los rivales. Le valía entrar entre los 11º primeros.

Pero se hizo un hueco, el que buscaba, para evitar cualquier roce inopinado. Y cabalgó con tranquilidad pese al asfalto deslizante. De repente, cuando Zarco se arrastró por el suelo, se abrió el cielo. Y la resurrección. En el garaje de Aspar comenzaron a felicitarse, en un estallido de liberación.

Terol ya podía jugar. Y ganar. Desprendido de la tensión, el líder se fue a por los primeros. Faubel y Viñales comandaban la prueba. Pero los superó con facilidad, sintiéndose campeón y ejerciendo de ello.

Fue en la vuelta 14. Pero la última victoria es muy golosa. Y Faubel y Viñales la pusieron cara. Sobre todo el joven Mack, que a sus 16 años está causando sensación. Maverick tiró fuerte para sumar su cuarto triunfo, y llegó del gancho a los dos pupilos de Aspar.

Pero a Terol no le importaba mucho. Su premio era otro, mucho más grande que la victoria. El título lo estaba aguardando, con la bandera de cuadros. Y la traca ensordecedora.

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